En muchos hogares la educación a distancia o virtual ha resultado estresante, pero es importante aprender cómo manejarlo, porque las consecuencias en nuestros hijos son tan graves como que por querer ayudar caigan en actividades ilegales o padezcan anisedad, depresión o lleguen al suicidio.
Consultamos con la experta Jeanne Cetina, del Colegio de Psicólogos de Yucatán, y nos dio tips para no perder la calma, para equilibrarnos y transmitir a nuestros hijos la seguridad de esta “nueva normalidad”.
Primero es hablar con ellos sobre el nuevo regreso a clases desde casa, explicando la situación de la pandemia y que la familia es un equipo y entre todos deben colaborar, respetar los tiempos de trabajo y estudio de los demás.
Otra recomendación es tener una rutina por escrito, visible, sin que sea un check list, pero sí una guía clara de que no son vacaciones; así como tener claras las expectativas de esta nueva educación a distancia.
Contar con un espacio definido para la toma de clases y si es en compañía de los papás, mucho mejor.
Y reconocer que como papás nos estresamos por las finanzas, la pareja, los quehaceres del hogar, y se nos olvidan las emociones de los niños, por lo que es importante anticiparse a la explosión del estrés, respirar y después, expresar nuestras emociones, lo cual ayuda a nuestros hijos, porque aprenden cómo manejar el enojo, el estrés, la frustración o la tristeza.
“Se vale decir denme tiempo, quiero hacer una pausa y tras el respiro, explicar las emociones; el estrés se transmite a nuestros hijos; depende de nosotros lo que van a recordar nustros hijos de esta situación y si les transmitimos estrés, ellos pueden buscar cómo ayudar y puede ser peor”.
Debemos tener claro que nuestros hijos no son robots, tienen emociones, se esfuerzan y el estrés que transmiten los papás pueden tener consecuencias tan drásticas como que por ayudar a la economía caigan en actividades ilícitas como robo, droga o prostitución.
Los valores de paciencia, tolerancia, escuchar con calidad son un buen momento para fortalecerlos y los niños aprenden por imitación: “si los niños ven un rostro molesto, alterado, estresado, creerá que es el estado normal y lo adoptará, generando consecuencias, depende de nosotros cómo lo adoptemos”.
Y nos invitó a liberar endorfinas, a cambiar el estrés con actividades que nos relajen, como bailar mientras se prepara la cena, o contar chistes o tal vez ocurrencias, relajarse, liberar: “Toda esta situación dejará consecuencias, busquemos que sean positivas y depende de nosotros los papás”.
Soy Verónica Martínez, periodista, madre y emprendedora