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Tras la Chatarra

La comida chatarra se ha convertido en un problema para la salud tanto de los niños como de los adultos.

Lo que inicialmente fue un gusto, por consumir el sabor o disfrutar de la vista de los productos y la novedad en el consumo de una nueva presentación de manera ocasional; en la actualidad es la dificultad de evitar que se consuman por el impacto que tienen sobre nuestra salud, a pesar de los esfuerzos al difundir la moderación en su consumo.

La disposición de estos productos en la mayoría de los estanquillos, la accesibilidad por los precios y la satisfacción que producen al punto de quitarnos el apetito por el volumen consumido o la sensación de plenitud dificulta su rechazo.

Sería ocioso  enlistar la cantidad de productos chatarra  que se dispone en el comercio, sin embargo podrían englobarse en estos grupos: refrescos, harinas, caramelos, todos ellos con presentaciones diversas.

El consumo de estos productos por los pequeños, es motivado por los fabricantes con regalos incluidos en el empaque o el canje de envolturas con unas monedas extra para recibir algún otro regalo.

Para los adultos, por ejemplo, se llegaron a regalar boletos internacionales para eventos deportivos en el extranjero, como el mundial de futbol.

El problema de estos alimentos es que el nutrimento principal es el azúcar, si no es que el único y el contenido de  conservadores, principalmente, es sodio.

Se ha difundido ampliamente por todos los medios la imperiosa necesidad de balancear la alimentación con azúcares, grasas, proteínas, vitaminas, fibras y la cantidad de líquidos que necesita nuestro cuerpo. Sin embargo, no se ha logrado un impacto evidente.

Las consecuencias biológicas por el consumo de la comida chatarra, principalmente son, la malnutrición, obesidad y caries dental; las consecuencias sociales son que el niños se avergüence de su imagen e intente ocultarla o aislarse de la gente que hace burla de su condición; por otro lado en el aspecto psicológico, la autoestima es baja y por lo tanto los rendimientos en las tareas son deficientes.

Estos aspectos en el niño dejan marcas o secuelas que se verán reproducidas en la adolescencia o en la edad adulta.

Si bien la escuela y los medios, tienen una gran responsabilidad para librar a los pequeños de este grave problema, la mayor responsabilidad está en casa, a cargo de los padres.

Soy: Carlos Martínez S. Médico Pediatra y Maestro en Salud Pública

Dame tu opinión: cajaja@hotmail.com

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